Más allá de dos clics: a propósito de LaTeX

¿No sería genial que, al escribir un artículo, las normas de formato se resolvieran mediante dos clics? Para los humanistas sujetos a la observación de manuales de estilo tradicionales, esta idea puede resultar atrevida; no obstante, para matemáticos o ingenieros, la propuesta puede considerarse muy práctica. Lo anterior ya es una realidad.

Desde 1985, el mundo de las ciencias ha contado con el software de acceso gratuito, LaTeX, creación del genio informático, Leslie Lamport. El propósito de este programa es hacer más sencillas las tareas de edición y composición gráfica de documentos destinados a la imprenta. Posiblemente, no sea fácil distinguir un texto generado en procesadores como Microsoft Word o Pages y uno elaborado mediante el código TeX. Sin embargo, al mirar con atención, se puede notar el borde de la tipografía, la simetría de los márgenes o la claridad de las complejas fórmulas matemáticas. En efecto, es en estos detalles donde puede valorarse la utilidad del programa.

Según Castro Korgi (2008), «LaTeX tiene comandos muy cómodos y elegantes para la creación de tablas, listas, bibliografías, índices, referencias cruzadas, etc.» (p. 2), ventaja que permite al usuario destinar la totalidad de sus recursos de procesamiento cognoscitivo en estructurar mejor las ideas, abordar la investigación desde innovadoras perspectivas o simplemente llegar al número de palabras admitido por alguna revista académica.

Es así que, al menos desde la perspectiva de sus defensores, el programa permite generar documentos de óptima calidad, tanto en el plano formal como en el de fondo, aunque no es precisamente cosa de hacer clic aquí y allá. Si, por una parte, el espíritu del lenguaje TeX es apostar por la sencillez y la economía algorítmica (se deseaba crear un sistema que operase con el mínimo de símbolos e instrucciones), por otra, es muy probable que aquellos no familiarizados con la sintaxis computacional tengan que dedicar horas enteras al estudio de los comandos antes de comenzar con la redacción de sus primeros trabajos. Aunado a esto, se haría necesario que se familiarizase con el funcionamiento general del software, que prescinde de las interfaces intuitivas y amigables que sí tienen otros programas menos especializados y de uso más extendido. Si, además, el usuario ya tuviera experiencia en las arduas tareas de formatear el documento «a la antigua», muy posiblemente no sea capaz de percibir la supuesta facilidad que ofrece esta herramienta.

Ahora bien, en la red abundan páginas que proclaman el éxito de LaTeX en el entorno de las publicaciones académicas. La mayoría, empero, termina por aclarar que son, sobre todo, las áreas de ingeniería y ciencias exactas las que se han visto beneficiadas por la aplicación. No podía ser de otra manera, ya que su mayor fortaleza radica en la capacidad de traducir una secuencia de caracteres alfanuméricos en elegantes expresiones matemáticas de elevada complejidad. Es digno de mencionar su capacidad de emplear plantillas con instrucciones pregrabadas para dar como resultado un texto organizado, según las especificaciones de manuales de estilo como IEEE, APA, Chicago, MLA o cualquier otra asociación. Pero la ilusión de automatizar los procedimientos formales se rompe ante la necesidad de aprender a programar dichos paquetes para que funcionen.

Pese a que se trata de software gratuito, LaTex es inaccesible para aquellos académicos e investigadores que desconocen los lenguajes de programación. No obstante, su existencia es un firme recordatorio de que la correcta aplicación del formato no es un capricho descartable, sino una necesidad de las comunidades científicas, cada vez más numerosas y preocupadas por dar uniformidad y, por ende, universalidad a los trabajos que se producen día con día en todas partes del mundo. Sobre la misma línea, no parece desatinado concluir que, el gran acierto de esta herramienta no está en el valor estético de sus productos, sino en su intención de alcanzar la perfección documental en los planos del contenido y de la forma.

Referencias

Castro Korgi, R. de (2008). El universo Latex. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

García González, A. (s.f.). Guía práctica sobre el uso del sistema Latex en la escritura de artículos científicos. Recuperado de http://humberto-r-alvarez-a.webs.com/Varios/260032575-Guia-practica-sobre-el-uso-de-LaTeX-en-la-escritura-de-articulos-cientificos.pdf

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